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Capítulo 7 - La atención prolongada

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CAPÍTULO 7 - LA ATENCIÓN PROLONGADA

Content Last Updated: 2/1/2007 10:07:30 AM
Graphics Last Updated: 1/4/2007 9:19:37 PM
Note: Terms in green will show glossary definitions when clicked.

DATOS FUNDAMENTALES

  • Medicaid financia la mayor parte de los servicios de asistencia a largo plazo en centros asistenciales de los 1,7 millones de personas que viven en asilos de ancianos u hogares de convalecencia.a
  • La cobertura de la asistencia a largo plazo por parte de Medicare se limita principalmente a la atención en centros de enfermería calificada durante periodos breves posteriores a la hospitalización, y a la asistencia de enfermería “intermitente” que se proporciona a domicilio.b
  • Entre 2010 y 2040 el número de ancianos de entre 65 y 84 años de edad aumentará en casi 31 millones,c y la cohorte de personas de 85 años de edad y mayores aumentará en 9 millones.d
  • Tras los ajustes por la inflación, se prevé que el gasto global en asistencia a largo plazo aumente de $123 000 millones en 2000 a $346 000 millones en 2040.e
  • Con arreglo a la Ley de reducción del déficit de 2005, las familias con un capital inmobiliario que sobrepase los $500 000 en su hogar no se considerarán aptas para la asistencia a largo plazo de Medicare, a menos que una parte de ese capital se convierta en efectivo o que el cónyuge o un dependiente siga viviendo en el hogar.f
  • El seguro privado de asistencia a largo plazo generalmente ofrece una prestación de monto fijo durante un tiempo determinado, y el costo de la póliza aumenta considerablemente con la edad. En 2002, las pólizas amplias con protección contra la inflación y una gama de servicios flexibles costaba en promedio unos $2 800 al año para las personas de 65 años de edad, cantidad que muchas personas de edad no pueden pagar.g

Nuestro país ha entrado en la era de la asistencia sanitaria a largo plazo, la cual suele definirse como una combinación de servicios médicos y de apoyo para personas con discapacidades y necesidades crónicas de salud y se puede prestar en el hogar, en un centro de atención diurna para adultos o mediante otro tipo de programa comunitario, en establecimientos con ayuda para la vida cotidiana o en asilos de ancianos u hogares de convalecencia.

La probabilidad de necesitar asistencia a largo plazo (es decir, prolongada) se incrementa con la edad.1 A medida que envejecemos, a todos los sectores del sistema de salud y de asistencia a largo plazo del país —los estatales y federales, los públicos y privados— se les está pidiendo que presten servicios a una población cada vez más grande de personas de edad avanzada con necesidades muy diversas. Más de dos de cada cinco personas de 65 años o mayores (14 millones) dicen haber sufrido algún tipo de impedimento funcional (sensorial, físico, mental, dificultad para cuidarse a sí mismas, o dificultad para salir de casa).2 De estas personas, 6 millones reciben servicios de asistencia a largo plazo.3

Dentro de pocos años, el envejecimiento de la población nacional se acelerará por efecto de la gran generación de babyboomers; entre 2010 y 2040, el número de personas entre los 65 y 84 años de edad aumentará en casi 31 millones.4 Y como testimonio de las extraordinarias ganancias en longevidad que se han producido en el último siglo, se calcula que la cohorte de edad de las personas de 85 años o mayores, que son las más propensas a necesitar servicios, aumentará en 9 millones y representará 11 por ciento del aumento de 83 millones de habitantes que se producirá en total en el país durante el período indicado.5

Simultáneamente, el sistema sigue teniendo que brindarles atención a personas más jóvenes con discapacidades; casi uno de cada seis estadounidenses menores de 65 años —cerca de 36 millones de personas— tiene algún impedimento funcional6 y de este grupo cerca de cuatro millones de niños y adultos en edad activa con discapacidades reciben servicios de atención prolongada.7

Para hacer frente a las necesidades de ancianos con una salud frágil y de personas discapacitadas, los estados han recurrido a programas de demostración, que se lanzaron por primera vez en los años noventa del siglo pasado, para ensayar nuevas formas de financiar y prestar los servicios (véase más abajo la sección titulada “Algunos experimentos audaces que han llevado a cabo los estados”).

No hay proyecciones exactas de cuánto aumentarán en un futuro los gastos de las personas mayores en asistencia sanitaria prolongada. Uno de los motivos es que la frecuencia de discapacidad entre las personas de edad es cada vez menor, pero no sabemos si esta tendencia continúe. Aun suponiendo que sí, los gastos generales (tras hacer ajustes para compensar el efecto de la inflación) aumentarán de $123 000 millones en 2000 a $346 000 millones en 2040, según la Oficina del Presupuesto del Congreso (CBO).8

Para las personas que envejecen, los retos que encierra el futuro serán, muy probablemente, parecidos a los que muchas personas enfrentan ahora:

  • ¿Qué entidades me pueden prestar atención de salud prolongada si la necesito?
  • ¿Cómo haré para pagar dicha atención? ¿Existe alguna fuente de ayuda económica si los costos son muy elevados?
  • ¿En qué contexto quiero que se me preste dicha atención?

Éstas son preguntas que también se plantean los familiares que cuidan a los pacientes —cónyuges, hijas y nueras, hermanos, parejas y a veces otros parientes y amigos—, quienes a menudo se ofrecen a ayudar con los cuidados personales, la administración de medicinas y toda una serie de tareas domésticas y financieras.

CÓMO SE DECIDE QUIÉNES TIENEN DERECHO A LA ASISTENCIA A LARGO PLAZO

La mayor parte de los programas públicos, así como las empresas privadas que venden seguros para cubrir la asistencia sanitaria prolongada, se valen de instrumentos que miden la dificultad para realizar las actividades básicas de la vida cotidiana (ABVC) y las actividades prácticas de la vida cotidiana (APVC).

Las ABVC son actividades de cuidado personal, comúnmente definidas como bañarse, ir al baño, vestirse, comer y desplazarse. La mayoría de los programas estatales de Medicaid no tramitarán una solicitud a no ser que el solicitante tenga impedimentos para realizar tres o más ABVC.9 Las APVC están relacionadas con el manejo del hogar, como hacer compras y trámites bancarios.

¿Quién paga la asistencia a largo plazo?

La CBO ha calculado que en 2004 se gastaron $211 000 millones en la asistencia a largo plazo de personas de edad (es más difícil recopilar las cifras correspondientes a los gastos de personas menores de 65 años); esta cifra abarca la atención informal proporcionada por parientes y otros proveedores de asistencia informales, valorada en alrededor de $77 000 millones. (Véase el cuadro “Los gastos de los ancianos en asistencia sanitaria a largo plazo, según el contexto y el pagador, 2004”.) Según uno de los cálculos, en 2005 el costo promedio de la asistencia sanitaria en un asilo de ancianos u hogar de convalecencia era de $74 095 si la persona ocupaba una habitación sencilla, y de $64 240 si ocupaba una habitación compartida.10 En la práctica, los costos son mucho mayores en algunas partes del país: en Nueva York, el promedio estatal en 2004 fue de $96 000, y en la zona metropolitana de la ciudad de Nueva York el promedio fue de $112 000.11

Con vista al futuro, el Consejo Estadounidense de Aseguradoras de Vida proyecta que, si el costo de los asilos de ancianos sigue subiendo a un ritmo anual de 5,8 por ciento (aumento promedio desde 1990) en los próximos años, en 2030 el costo promedio de un año de asistencia sanitaria en un asilo de ancianos será de $108 000 (en dólares de 2005).12 El costo de la asistencia sanitaria a largo plazo supera lo que la mayoría de las familias pueden pagar de su propio bolsillo; por consiguiente, la atención informal y los pagos por terceros cobran una importancia vital. La estancia promedio en un asilo de ancianos es de un poco más de dos años,13 pero la duración de la estancia varía mucho, puesto que alrededor de 5 por ciento de los residentes pasan de 5 a 10 años en el asilo a partir del momento en que ingresan en él.14 (Para averiguar qué preguntas hacer a la hora de buscar un asilo de ancianos, visite el sitio web de la Alianza para la Reforma de la Salud —www.allhealth.org— y haga clic donde dice “Long-Term Care” [La asistencia sanitaria a largo plazo].)

Si se tiene en cuenta, la asistencia provista por la familia es la fuente más importante de financiamiento de la asistencia a largo plazo; el segundo y tercer lugar lo ocupan Medicaid y Medicare, respectivamente. Las personas también gastan miles de millones de dólares de su propio bolsillo, mientras que los seguros que cubren la asistencia sanitaria a largo plazo representan una fracción relativamente pequeña de los gastos.15

Medicaid. Este programa es el principal pagador de la asistencia sanitaria a largo plazo y financia los servicios que reciben la mayoría de los residentes de asilos de ancianos.16 Según las estadísticas de gastos más recientes, que datan de 2004, el programa pagó $137 000 millones de la cuenta de $924 000 millones en asistencia sanitaria de carácter institucional para los ancianos. Medicaid también gastó $11 000 millones en la atención de los ancianos en su domicilio y la comunidad.17

Medicare. Este programa paga la atención en un establecimiento de enfermería calificada (EEC) por un tiempo limitado sin costo alguno para el beneficiario durante los primeros 20 días y con un copago en 2007 de $124 al día desde el vigésimo primer día hasta el centésimo, momento en el cual la cobertura se suspende.18 La atención en un EEC está ideada para ayudar a rehabilitar a los pacientes que han estado internados en un hospital y tiene un límite de tiempo, a diferencia de Medicaid, que financia servicios de carácter principalmente asistencial.

Noventa y dos por ciento de los hogares de convalecencia están certificados tanto por Medicare como por Medicaid;19 ambos programas pagan los servicios a domicilio y en otras circunstancias que no suponen el confinamiento en un centro asistencial, de acuerdo con lo descrito a continuación.

Pagos del bolsillo. Según la CBO, en 2004 esta forma de pago sufragó el costo de 21 por ciento de los servicios de asistencia a largo plazo de las personas de edad. En el caso de la atención fuera de los centros asistenciales, la cantidad fue de $36 000 millones y en el de la asistencia a domicilio, de $8 000 millones.20

Los parientes que cuidan (informalmente) a los enfermos. Los miembros de la familia que cuidan a sus enfermos —es decir, cónyuges, hijas y nueras, hijos, hermanos, parejas y a veces otros parientes y amigos— a menudo se ofrecen voluntariamente a ayudar con los cuidados personales, la administración de medicamentos y toda una serie de tareas domésticas y financieras. Estas personas, a quienes se les suele llamar “cuidadores informales”, son las que proporcionan la mayor parte de la atención; según cálculos, ésta equivalió a $77 000 millones del total de $211 000 millones que costaron los servicios de asistencia a largo plazo en 2004. (Esta cifra se calculó sobre la base de lo que costaría reemplazar la atención informal por los servicios de personal profesional).

Prestar asistencia es una experiencia que comparten millones de personas en el país; una encuesta realizada en 2003 demostró que una de cada cinco familias ayuda a un pariente anciano de salud frágil o persona discapacitada para que pueda vivir en su casa.21 (Véase el recuadro “Algunas características de los prestadores de cuidados informales, 2003”.)

La asistencia que prestan los cuidadores informales a menudo implica un gran sacrificio personal;22 para evitar que sufran agotamiento, en algunos estados se han organizado grupos que abogan por una asistencia a domicilio flexible, ayuda de relevo, asesoramiento económico, adiestramiento y educación en materia de atención de pacientes con dolencias crónicas y otras formas de orientación psicosocial y sostén.23 En la actualidad, sin embargo, sólo una porción moderada de los fondos aportados por el gobierno federal llega a las personas que prestan apoyo informal en el país. El programa más grande es el Programa Nacional de Apoyo a las Personas que Cuidan a Miembros de la Familia (NFCSP).24 Para el año fiscal 2006, el NFCSP, que otorga fondos a dependencias geriátricas locales para que proporcionen asistencia de relevo y entrenen a las personas que cuidan a parientes y otros servicios de apoyo, recibió fondos por un monto de $162 millones.

Los seguros privados. Hay pólizas que cubren la asistencia a largo plazo y ayudan a pagar el costo de los servicios prestados en los asilos de ancianos y a domicilio. Por los motivos detallados a continuación, el crecimiento de este mercado ha sido relativamente lento. De acuerdo con la CBO, en 2004 los seguros privados representaron alrededor de 4 por ciento del gasto en asistencia a largo plazo para personas de edad.25

MEDICAID: REGLAMENTOS MÁS ESTRICTOS DETERMINAN EL DERECHO, POR CARENCIA ECONÓMICA, A LA ASISTENCIA SANITARIA A LARGO PLAZO

Como Medicaid es un programa que exige de sus afiliados poder demostrar que se tienen determinados medios económicos y establece límites estrictos a los ingresos y bienes que pueden tener, una persona se ve obligada a agotar casi todo su capital personal antes de tener derecho a recibir ayuda.26 (Véase el capítulo 6, “Medicaid”.)

Los estados pueden ejercer su propio criterio a la hora de fijar la cantidad máxima de ingresos y bienes para tener derecho a recibir asistencia sanitaria a largo plazo. Las personas con mayores ingresos también pueden ser aptas en algunos estados, pero sólo si logran demostrar que sus gastos médicos reducen su ingreso mensual hasta el umbral que el estado ha fijado para poder aspirar a la asistencia por carencia económica.27 Más de la mitad de los estados han elegido ofrecer esta opción, que se conoce como programa para las personas necesitadas desde el punto de vista médico.28

La cantidad de bienes económicos que una persona puede conservar antes de que Medicaid la ayude con el pago de servicios puede ser de tan sólo $2 000; esta cifra no incluye el valor de los objetos que la persona tiene en su casa, ni tampoco su automóvil ni el dinero necesario para su entierro, siempre que esté casada y el cónyuge no esté recluido también en un centro asistencial. Los cónyuges que viven en el seno de la comunidad pueden conservar algunos recursos más.29 Hasta que se aprobó la Ley de reducción del déficit (DRA), también se excluía el valor completo de la casa de una persona al estudiarse su aptitud para afiliarse a Medicaid por razones económicas.

Con alguna frecuencia las personas entran a un asilo de ancianos en calidad de pacientes privados que pagan el costo de la asistencia de su propio bolsillo echando mano de los bienes que poseen; una vez que han agotado sus bienes hasta llegar al umbral establecido, Medicaid empieza a pagar. En los años noventa, algunos analistas empezaron a preocuparse porque había “millonarios afiliados a Medicaid” que ocultaban su capital y que donaban dinero y escondían sus bienes para tener derecho a afiliarse a los servicios pagados por Medicaid.30 Algunos miembros del Congreso compartían esta preocupación y esa percepción —sumada al temor de muchos estados de que los costos de la asistencia sanitaria se volvieran incontenibles en un futuro— contribuyó a la adopción de nuevos reglamentos para determinar quién llena los requisitos económicos para acogerse a la DRA.31 (Véase el recuadro “La DRA y la asistencia a largo plazo”.)

LA AMPLIACIÓN DE LA ASISTENCIA DOMICILIARIA Y EN LA COMUNIDAD CUBIERTA POR MEDICAID

En los últimos decenios, los estados han dado pasos gigantescos para proporcionar más asistencia sanitaria a largo plazo en el seno de la comunidad, y no en centros asistenciales. Entre 1994 y 2004, los gastos en servicios en el hogar y la comunidad (SHC) para beneficiarios de todas las edades aumentó de $8 000 millones a $32 000 millones, y ascendió de 19 a 36 por ciento de los servicios de asistencia a largo plazo proporcionados por Medicaid.32

Las exenciones autorizadas según la sección 1915(c) de la Ley de la Seguridad Social han permitido que muchos estados preparen y ofrezcan un conjunto más abarcador de servicios del que de lo contrario habrían podido brindar a personas que necesitan mucha asistencia para vivir en la comunidad. Esos servicios comprenden la gestión de casos y la habilitación de los pacientes (servicios que enseñan a las personas las aptitudes necesarias para poder vivir fuera de los centros asistenciales), la asistencia diurna de relevo para adultos que prestan cuidados, y otros más. Las inscripciones para acogerse a las exenciones autorizadas para recibir SHC han venido aumentando a lo largo del tiempo; según los datos más recientes, que son de 2002, cerca de un millón de beneficiarios recibían servicios por conducto de exenciones autorizadas bajo la sección 1915(c). En 2006 se habían concedido 254 exenciones de ese tipo para SHC.33

Actualmente, tras la adopción de la Ley de reducción del déficit en 2005, los estados pueden ofrecer SHC sin tener que solicitar exenciones. (Véase el recuadro “La DRA y la asistencia a largo plazo”.)

MEDICARE: LA ADAPTACIÓN PAULATINA A LAS NECESIDADES DE LAS PERSONAS CRÓNICAMENTE ENFERMAS O DISCAPACITADAS

Además de servicios en establecimientos de atención de enfermería especializada, Medicare también ofrece una prestación para servicios a domicilio que se centra en la atención “intermitente” y que se obtiene sólo por indicación de un médico. Para tener derecho a ella, los beneficiarios tienen que estar confinados a la casa, condición criticada por imprecisa y por prestarse a muy diversas interpretaciones en distintas partes del país.

Con el propósito de acabar con la controversia, así como para poner a prueba ideas acerca de cómo mejorar los servicios asistenciales diurnos para adultos y la administración de servicios de atención de dolencias crónicas que se traslapa con la asistencia a largo plazo, la Ley de medicamentos recetados, mejoramiento y modernización de Medicare de 2003 (MMA) ordenó que los Centros de Servicios de Medicare y Medicaid (CMS) tuvieran distintos programas, como se explica a continuación.

La definición de “confinado a la casa” en el contexto de la asistencia de salud a domicilio. Se trata de un proyecto de demostración de dos años para examinar si la definición de “confinado a la casa” debe aclararse y estandarizarse y para determinar cómo hacerlo. Casi 15 000 beneficiarios en tres estados están siendo inscritos para el estudio, que evaluará los efectos de proporcionar servicios de asistencia a domicilio aplicando una definición circunscrita solamente a personas con necesidad de ayuda permanente con tres de las cinco ABVC.34

Proyecto de demostración de atención diurna para adultos en centros asistenciales y en el hogar. Este proyecto de tres años, instaurado en cinco lugares, les paga a empresas de asistencia a domicilio que se están vinculando con centros de atención diurna para adultos con el fin de que atiendan a los beneficiarios en los propios centros, en vez de en el hogar. Muchos beneficiarios de Medicare acuden a estos centros diurnos para obtener servicios de recreo y alimentación.35

La gestión de casos crónicos. Este programa está poniendo a prueba protocolos para la gestión de la asistencia bajo el sistema de Medicare de pago por los servicios obtenidos, a fin de coordinar servicios y actividades que a menudo se coordinan mal. Esto sucede, por ejemplo, en el caso de la educación dada a los beneficiarios para que aprendan a cuidarse solos, la educación de miembros de la familia que prestan cuidados acerca de problemas de salud particulares, y el entrenamiento de los médicos y otros prestadores de servicios de salud.36

El Programa de Asistencia Integral para los Ancianos (PACE) fue anteriormente un proyecto de demostración de Medicare y ahora está al alcance, en 19 estados, de beneficiarios que viven en su casa pero necesitan atención de enfermería. El PACE recibe financiamiento de dos fuentes —Medicare y Medicaid— y utiliza fondos de capitación de ambos programas, determinados según el número de afiliados, para proporcionar una atención completa a pacientes con problemas agudos y asistencia a largo plazo.37 Estos servicios suelen prestarse en centros diurnos para adultos y en el hogar.38

LOS SEGUROS PRIVADOS PARA LA ASISTENCIA A LARGO PLAZO

Los seguros privados para cubrir la asistencia a largo plazo son relativamente recientes. Las primeras pólizas, que se introdujeron en los años setenta, cubrían solamente servicios prestados en asilos de ancianos. Durante los años ochenta y noventa se ampliaron las pólizas a modo de abarcar los servicios prestados en el hogar, así como en centros asistenciales que prestan ayuda para la vida cotidiana y en centros diurnos para adultos.39

Pero la gran mayoría de las personas de edad no compran ningún seguro. De 1987 a 2002 se vendieron alrededor de 9,2 millones de pólizas, y sólo cerca de 72 por ciento siguieron vigentes.40 Algunas personas que no compran pólizas podrían estar ateniéndose a la suerte. Se calcula que, de las personas que cumplirán 65 años de edad en 2010, más de la mitad no tendrá que entrar nunca a un asilo de ancianos, 22 por ciento tendrán que hacerlo durante menos de un año y solamente 8 por ciento estarán en un asilo de ancianos cinco años o más.41

Para otras personas, estas pólizas son simplemente demasiado caras.42 En 2002, la prima anual promedio por una póliza sin protección contra la inflación y sin protección en caso de vencerse el plazo para el pago de la prima era de $1 337 si se compraba a la edad de 65 años; si se agregaban esas protecciones, el costo ascendía a $2 862.43 Algunos analistas han expresado la preocupación de que muchas personas que compran seguros no entienden la importancia de este tipo de disposiciones, con el resultado de que algunas de ellas compran pólizas, sin darse cuenta, que ofrecen menos cobertura que el costo promedio de un asilo de ancianos.44

Las pólizas privadas suelen ofrecer cobertura durante un periodo fijo; por ejemplo, una póliza puede ofrecer una prestación de $200 diarios pero imponer un periodo de espera de 30 días antes de empezar a darla, más un límite máximo de cinco años en total. El costo de una póliza de ese tipo aumenta notablemente con la edad; si se compra cuando uno tiene entre 40 y 50 años, se puede adquirir a un precio relativamente razonable, de alrededor de 6 por ciento del ingreso bruto de la mitad de la población en ese grupo de edad; pero si se comprara entre los 65 y 85 años de edad, la misma póliza consumiría 24 por ciento del ingreso bruto de la mitad de la población en esa cohorte de edad.45 La mitad de las personas de edad avanzada tienen un ingreso anual de menos de $25 000.46

Se desalienta a los jóvenes de comprar seguros en parte porque, a diferencia de un seguro médico, la empresa empleadora casi nunca comparte con el empleado el costo de un seguro para la asistencia a largo plazo. Por añadidura, debido a las prácticas propias del aseguramiento basado en los riesgos del beneficiario, los seguros privados no suelen ser asequibles a las personas que ya están muy necesitadas de atención médica debido a problemas crónicos. (Consulte el glosario para averiguar más acerca del aseguramiento basado en los riesgos del beneficiario.)

En su afán por despertar el interés de los consumidores, 26 estados han enmendado su código fiscal a fin de proveer créditos o deducciones fiscales por el costo de las primas.47 Para el gobierno federal, las prestaciones no se consideran ingresos gravables cuando se conceden, y las primas cuentan para la deducción por gastos médicos. Esa deducción sólo beneficia a las personas que pormenorizan sus egresos en la declaración fiscal, y únicamente cuenta la fracción que sobrepasa el 7,5 por ciento de los ingresos. Aunque en el Congreso se han introducido varias veces proyectos de ley encaminados a permitir deducciones por debajo de ese porcentaje por primas de seguros para asistencia a largo plazo, ninguno se ha convertido en ley todavía.48

OTRAS FUENTES DE SEGURO PRIVADAS PARA LA ASISTENCIA A LARGO PLAZO

Las personas que tienen medios abundantes tienen otras opciones, tales como irse a vivir a comunidades para jubilados con asistencia continua (CCRC) y establecimientos de asistencia para la vida cotidiana.

Las CCRC son comunidades residenciales concebidas para facilitar distintos grados de asistencia por contrato. Los servicios suelen incluir ayuda doméstica, apoyo en un establecimiento de asistencia para la vida cotidiana y la asistencia médica en un asilo de ancianos. Por lo general, las CCRC cobran una suma cuantiosa de entrada, que en 2004 oscilaba entre $38 000 y $400 000. El pago mensual por persona variaba de $650 a $3 500. Se calcula que en el país hay alrededor de 1 200 CCRC con 350 000 residentes.49

En establecimientos de asistencia para la vida cotidiana, los residentes suelen vivir en departamentos y se reúnen para comer juntos una o varias veces al día; también se organizan actividades de recreo. Puede obtenerse asistencia con las ABVC y se prestan algunos servicios médicos en el local. Los pagos por vivir en un establecimiento de estos suelen ser mensuales y varían de $900 a más de $3 000.50 Algunas pólizas de seguro para la asistencia a largo plazo reembolsan (o sufragan) los costos de los establecimientos de asistencia para la vida cotidiana.51 Los establecimientos de asistencia para la vida cotidiana fueron creados en los años ochenta y se han multiplicado en poco tiempo. De 1992 a 1998, el número de personas de edad que vivían en establecimientos de asistencia para la vida cotidiana y en otras residencias proveedoras de servicios asistenciales aumentó de 266 706 a 416 768.52

ALGUNOS EXPERIMENTOS AUDACES QUE HAN LLEVADO A CABO LOS ESTADOS

Como se señaló anteriormente, la tendencia a que los estados amplíen los servicios asistenciales en el hogar y la comunidad ha venido cobrando auge.

Algunos estados están emprendiendo reformas de gran envergadura de la manera en que se diseñan y prestan los servicios de asistencia a largo plazo de Medicaid, con el propósito de hacer mayor hincapié en los servicios que se facilitan fuera de los centros asistenciales. Por ejemplo, en 2005 Vermont recibió aprobación para aplicar en todo el estado una exención de la sección 1115 de Medicaid que les da a elegir a los beneficiarios entre tres fuentes de asistencia a largo plazo: asistencia en asilos de ancianos, servicios a domicilio, y asistencia a domicilio “intensificada” con un apoyo más reducido parecido al que se presta en residencias de asistencia para la vida cotidiana. El estado determina las prioridades para la prestación de servicios sobre la base de las necesidades que tiene la persona, y solamente las que están en el grupo con las necesidades más críticas tienen la garantía de que tendrán acceso a un asilo de ancianos.53

Illinois está en proceso de reestructurar una gran variedad de servicios para los adultos de mayor edad, e incluso de hacer ciertos cambios a las tasas de reembolso de Medicaid a fin de reducir el número de camas y establecer un programa de subvenciones para convertirlas en camas en establecimientos de asistencia para la vida cotidiana y servicios en el hogar y la comunidad.54

Los estados también han usado su autoridad para pasar por alto la sección 1115 con objeto de crear programas de “dinero en efectivo y orientación psicosocial” que han permitido a los beneficiarios controlar sus propios presupuestos para contratar a un cuidador (que en algunos casos es un miembro de familia) y comprar servicios suplementarios orientados a fomentar su independencia.55

Los resultados de los tres primeros proyectos de demostración de Medicaid en Arkansas, Nueva Jersey y la Florida revelaron que los beneficiarios que controlaban sus propios presupuestos estaban mucho más satisfechos con su atención que los que recibían la tradicional asistencia a domicilio proporcionada por una agencia.56 (Véase el cuadro “Los beneficiarios se sienten muy satisfechos con su atención”.) Los hallazgos en cuanto a los costos fueron dispares, puesto que dos de los tres estados gastaron casi lo mismo que habrían gastado en los servicios incluidos en los planes de asistencia básica autorizados, mientras que un estado gastó mucho más.57 En conformidad con la DRA, todos los estados pueden ahora ofrecer esta opción (véase el recuadro “La DRA y la asistencia a largo plazo”).

El estado de Washington está formulando un modelo basado en los mecanismos de atención gestionada que se aplican para cubrir las brechas en los servicios prestados a los beneficiarios de Medicaid con distintos problemas de salud pero con necesidades parecidas en cuanto a apoyo constante. El proyecto, que se lanzó en enero de 2005 y abarca servicios de salud mental, está combinando paulatinamente los fondos y servicios de tres departamentos para crear un solo pago mensual de capitación, determinado según el número de afiliados, por los servicios médicos, los medicamentos recetados, los servicios de atención y apoyo a largo plazo, y las necesidades en el ámbito de la salud conductual.58

Un modelo que pone a prueba la viabilidad de la cobertura privada es el “Programa de Asociaciones para la Asistencia a Largo Plazo”, proyecto de demostración emprendido en 1987 en cuatro estados (California, Connecticut, Indiana y Nueva York). Las pólizas del programa ofrecen explícitamente a los compradores la protección de una parte de sus bienes, o de todos sus bienes, a la hora de demostrar la carencia económica exigida para tener derecho a Medicaid.

Hasta la fecha, los resultados apuntan a que los usuarios tienden a ser bastante sanos y prósperos. Cerca de la mitad de los asegurados que fueron examinados en los tres estados notificaron tener un patrimonio total de más de $350 000 e ingresos mensuales de $5 000 o más. Tanto en su diseño como en el costo de sus primas, las pólizas del programa difieren bastante de un estado a otro.

Por ejemplo, en el estado de Connecticut, una póliza muy abarcadora que brinda tres años de cobertura ($200 al día para un asilo de ancianos y $200 al día para servicios recibidos en la comunidad, con un periodo de espera de 90 días y una protección de 5 por ciento contra la inflación) cuesta alrededor de $4 100 al año si se compra a los 65 años de edad. En cambio, en el estado de Nueva York una póliza corriente (tres años de cobertura para un asilo de ancianos a un costo de $180 diarios y de seis años para servicios prestados en la comunidad a un costo diario de $90, con un periodo de espera de 100 días y una protección de 5 por ciento contra la inflación) cuesta $2 587 al año si se compra a los 65 años de edad.59 Con arreglo a la DRA, las pólizas del programa de asociaciones ya se pueden vender en todos los estados y el gobierno federal ha trazado algunas pautas para la elaboración de este tipo de pólizas.60

LO QUE DEPARA EL FUTURO

Estos experimentos de los estados con las pólizas todavía no se han generalizado y son pocos los intentos que se han hecho en el gobierno federal por tratar de coordinar programas y servicios ofrecidos en el sector público y por compañías privadas. No se sabe si el Congreso o el gobierno de Bush aunarán sus fuerzas a fin de crear un modelo nacional para la adopción de pólizas que cubran la asistencia sanitaria a largo plazo. Ya es evidente, sin embargo, que hay una gran brecha entre el número de personas que reciben alguna ayuda para la asistencia y los servicios sanitarios a largo plazo (cerca de 10 millones) y el de las que declaran tener algún tipo de discapacidad (cerca de 50 millones). Y los formuladores de políticas en todos los niveles están buscando maneras de contener el aumento de los costos de la asistencia a largo plazo en los programas públicos.

Pero a medida que las necesidades humanas y fiscales se tornan más apremiantes, se incrementa la posibilidad de que se propongan formas de ampliar opciones eficaces en función del costo y de mejorar la calidad de los servicios, así como de hacer que las personas planifiquen la asistencia a largo plazo que necesitarán en un futuro. En resumen, los planes para la creación de pólizas que cubran la asistencia a largo plazo distan de estar formulados.

IDEAS PARA NOTAS Y REPORTAJES

  • ¿Tiene su estado, o aspira a tener, un programa de “asociaciones” para la asistencia a largo plazo? Con miras al futuro, cuando los babyboomers[2] comiencen a jubilarse en grandes cantidades ¿piensan los expertos que estas pólizas tendrán popularidad? Sobre la base de datos que tenemos actualmente ¿tendrán estas pólizas un costo que sea asequible para la mayoría de las personas de edad? ¿Le ahorrarán dinero al programa de Medicaid?
  • ¿Cuánto gasta el programa de Medicaid de su estado en servicios de asistencia en el hogar y la comunidad (SHC) por comparación con servicios prestados en asilos de ancianos? ¿Cómo ha cambiado esto en el último decenio? ¿Cuánto cuestan los SHC por comparación con los centros asistenciales? ¿Hay normas de calidad aplicables a ambos servicios? ¿Hay listas de espera?
  • Según las encuestas, ¿que desean las personas de su zona en cuanto a la asistencia sanitaria a largo plazo? ¿Hay servicios de ese tipo? ¿Están al alcance de la mayoría de las personas o de unas cuantas solamente?
  • En su estado, ¿cuántas personas cuidan a sus parientes? Póngase en contacto con la agencia geriátrica de su zona para averiguar si ofrece servicios de relevo y otras formas de apoyo mediante el Programa Nacional de Apoyo a las Personas que Cuidan a Miembros de la Familia, conforme a la Ley de protección de los estadounidenses de edad avanzada. ¿Qué servicios se ofrecen? ¿Hay una lista de espera?
  • En su estado, ¿las autoridades, los legisladores y los promotores de la causa ven la asistencia a largo plazo como un asunto de política orientado a satisfacer las necesidades de las personas de edad, o también las de los miembros de la familia que los cuidan y necesitan apoyo? ¿De qué forma fomentan estos grupos los intereses de las personas que prestan cuidados a largo plazo? ¿Qué atención se presta a los intereses de los trabajadores dedicados a la asistencia sanitaria a largo plazo?

EXPERTOS Y SITIOS WEB

Analistas y promotores de la causa
Alecxih, Lisa, Vice President, The Lewin Group, 703/269-5542
Bella, Melanie, Vice President for Policy, Center for Health Care Strategies, 609/528-8400
Brown, Randall, Vice President and Director of Health Research, Mathematica Policy Research, 609/799-3535
Butler, Stuart, Vice President, The Heritage Foundation, 202/546-4400
Carlson, Eric, Attorney, National Senior Citizens Law Center, 213/639-0930
Douglas, Jennifer, Assistant Research Scientist, LTC Research, LIMRA International, 860/688-3358
Fahey, Charles, Program Officer, Milbank Memorial Fund, 718/817-5356
Feder, Judy, Professor and Dean, Public Policy Institute, Georgetown University, 202/687-8397
Feinberg, Lynn Friss, Deputy Director, National Center on Caregiving, Family Caregivers Alliance, 415/434-3388
Firman, James, President and CEO, National Council on Aging, 202/479-1200
Fishman, Len, President and CEO, Hebrew Rehabilitation Center for Aged, 617/363-8211
Ford, Marty, Vice Chairman, Consortium for Citizens with Disabilities, 202/783-2229
Frieden, Lex, Senior Vice President, The Institute for Rehabilitation and Research, 713/520-0232
Friedland, Robert, Director, Center on an Aging Society, Georgetown University, 202/687-9840
Greenwood, Robert, Vice President of Public Affairs, National PACE Association, 703/535-1522
Guterman, Stuart, Senior Program Director, Program on Medicare's Future, The Commonwealth Fund, 202/692-6735
Halamandais, Val, President, National Association for Homecare and Hospice, 202/547-7424
Hedt, Alice, Executive Director, National Citizens Coalition for Nursing Home Reform, 202/332-2276
Holahan, John, Director of Health Policy Research, Urban Institute, 202/261-5666
Justice, Diane, Executive Director, National Association of State Units on Aging, 202/898-2578 x138
Koren, Mary Jane, Assistant Vice President, The Commonwealth Fund, 212/606-3800
Lavizzo-Mourey, Risa, President & CEO, Robert Wood Johnson Foundation, 888/631-9989
Lyons, Barbara, Deputy Director, Commission on Medicaid and the Uninsured, Kaiser Family Foundation, 202-347-5270
McConnell, Stephen, Senior Vice President, Advocacy and Public Policy, Alzheimer's Association, 202/393-7737
Meiners, Mark, Director, Center for Health Policy Research, George Mason University, 703/993-1909
Milligan, Charles, Executive Director, Center for Health Program Development and Management, 410/455-6274
Minnix, Larry, President and CEO, American Association for Homes and Services for the Aging, 202/783-2242
Moon, Marilyn, Vice President and Director of the Health Program, American Institutes for Research, 202/403-5000
Price, Richard, Director of Grassroots and Communications, Hart Health Strategies, 202/783-2229
Redfoot, Donald, Senior Policy Advisor, Public Policy Institute, AARP, 202/434-3860
Reinhard, Susan, Professor and Co-Director, Center for State Health Policy, Rutgers University, 732/932-3105
Rother, John, Director of Policy and Strategy, AARP, 202/434-3701
Rowland, Diane, Executive Vice President, Kaiser Family Foundation, 202/347-5270
Scanlon, William, Senior Policy Advisor, Health Policy R & D, 202/624-3975
Scheppach, Ray, Executive Director, National Governors Association, 202/624-5300
Van de Water, Paul, Vice President for Health Policy, National Academy of Social Insurance, 202/452-8097
Vladeck, Bruce, Principal, Ernst & Young, 212/773-0825
Weil, Alan, Executive Director, National Academy for State Health Policy, 202/903-0101
Wells, Janet, Director of Public Policy, National Citizen's Coalition for Nursing Home Reform, 202/332-2276
Westmoreland, Tim, Research Professor, Health Policy Institute, Georgetown University, 202/687-1058
Wiener, Josh, Senior Fellow & Program Director, Aging, Disability, and Long-Term Care, RTI International, 202/728-2094
Wilson, Joy Johnson, Federal Affairs Counsel, National Conference of State Legislatures, 202/624-5400

Entidades del gobierno
Allen, Kathryn, Director, Health Care, Government Accountability Office, 202/512-7059
Hagen, Stuart, Principal Analyst, Health and Human Resources Division, Congressional Budget Office, 202/225-2644
Katz, Ruth, Deputy to the Deputy Assistant Secretary, Office of Disability, Aging and Long-Term Care Policy, Department of Health and Human Services, 202/690-6443
Lawrence, Laura, Chief of the FSA, Life, and Long Term Care Insurances Group, Office of Personnel Management, 202/606-1413
Maass, Stacie, Executive Director, Medicaid Commission, 202/205-8255
O'Shaughnessy, Carol, Specialist in Social Legislation, Congressional Research Service, 202/707-7329
Smith, Dennis, Director, Center for Medicaid and State Operations, Centers for Medicare and Medicaid Services, 202/690-7428
Titus, Frank, Assistant Director for Insurance Services, Office of Personnel Management, 202/606-0745
Walker, Edwin, Deputy Assistant Secretary for Policy and Programs, Administration on Aging, Department of Health and Human Services, 202/401-4634

Interesados directos
Bonney, Christine, Assistant Vice President, Institutional Business, Metropolitan Life Insurance, 212/578-9558
Cohen, Mark, Vice President, LifePlans, Inc, 781/893-7600
Cook, Jennifer, Health Policy and Legislative Analyst, National Association of Insurance Commissioners, 202/624-3541
Durenberger, David, Chairman, The National Institute of Health Policy, 651/962-4630
Goldberg, Lee, Asst. Director, Long Term Care Division, Service Employees International Union, 202/730-7850
Kennedy, Mary, Vice President, State Public Policy, Evercare, 952/936-1382
Moeller, Philip, Vice President, Corporate Communications, Genworth Financial, 804/662-2534
Moore, Laura, Vice President of Long-Term Care Insurance, John Hancock Long Term Care Insurance, 617/572-1737

Sitios Web
Administration on Aging, HHS    www.aoa.gov
Alzheimer's Association    www.alz.org
American Association for Homes and Services for the Aging     www.aahsa.org
American Association of People with Disabilities  www.aapd-dc.org
American Institutes for Research    www.air.org
American Network of Community Options and Resources     www.ancor.org
America's Health Insurance Plans    www.ahip.org
Bazelon Center for Mental Health Law   www.bazelon.org
CBO,  Health and Human Resources Division   www.cbo.gov 
Center for Health Care Strategies     www.chcs.org
Center for Health Program Development and Management  www.chpdm.org
Center for Long-Term Care Reform   www.centerltc.com/
Center on an Aging Society, Georgetown University      http://ihcrp.georgetown.edu/agingsociety
The Commonwealth Fund     www.cmwf.org
Consortium for Citizens with Disabilities  www.c-c-d.org
The Disability Policy Collaboration (The Arc of the United States/United Cerebral Palsy)   www.thearc.org
Evercare      www.evercareonline.com
Families USA      www.familiesusa.org
Federal Long Term Care Insurance Program   www.ltcfeds.com/index.html
Georgetown Public Policy Institute    http://gppi.georgetown.edu
Georgetown University Health Policy Institute  http://ihcrp.georgetown.edu/
Government Accountability Office    www.gao.gov
Hebrew Rehabilitation Center for Aged  www.hebrewrehab.org
The Heritage Foundation    www.heritage.org
HHS Office of Disability    Aging and Long-Term Care Policy    http://aspe.hhs.gov/daltcp/home.shtml
The Institute for Rehabilitation and Research   www.tirr.org
John Hancock Long Term Care Insurance  www.johnhancock.com
Kaiser Family Foundation    www.kff.org
The Lewin Group    www.lewin.com 
LifePlans, Inc    www.lifeplansinc.com
Mathematica Policy Research    www.mathematica-mpr.com
Metropolitan Life Insurance    www.metlife.com
Milbank Memorial Fund    www.milbank.org/
National Academy for State Health Policy   www.nashp.org
National Academy of Social Insurance    www.nasi.org
National Association for Homecare and Hospice  www.nahc.o
National Association of Insurance Commissioners  www.naic.org
National Association of State Units on Aging  www.nasua.org
National Center for Assisted Living    www.ncal.org
National Center on Caregiving    Family Caregivers Alliance    www.caregiver.org
National Citizen's Coalition for Nursing Home Reform      www.nccnhr.org
National Conference of State Legislatures   www.ncsl.org
National Council on Aging    www.ncoa.org
National Governors Association    www.nga.org
The National Institute of Health Policy    www.nihp.org
National PACE Association    www.npaonline.org
National Senior Citizens Law Center    www.nsclc.org
Open CRS      www.opencrs.com
Public Policy Institute,  AARP    www.aarp.org/research/ppi
Robert Wood Johnson Foundation    www.rwjf.org
RTI International    www.rti.org
Rutgers Center for State Health Policy   www.cshp.rutgers.edu
Service Employees International Union    www.seiu.org
Urban Institute    www.urban.org

NOTAS

a O’Brien, Ellen (2005). “Long-Term Care: Understanding Medicaid’s Role for the Elderly and Disabled.” Kaiser Commission on Medicaid and the Uninsured, November, p. ii. (http://www.kff.org/medicaid/upload/Long-Term-Care-Understanding-Medicaid-s-Role-for-the-Elderly-and-Disabled-Report.pdf). Descargado el 22 de junio de 2006.

b Center for Medicare Advocacy. Skilled Nursing Facility (“SNF”) Services. (http://www.medicareadvocacy.org/FAQ_SNF.htm#Quick%20Screen). Descargado el 27 de junio de 2006.

c U.S. Census Bureau (2004). “U.S. Interim Projections by Age, Sex, Race and Hispanic Origin.” (http://www.census.gov/ipc/www/usinterimproj/). Descargado el 21 de junio de 2006.

d U.S. Census Bureau (2004). “U.S. Interim Projections by Age, Sex, Race and Hispanic Origin.” (http://www.census.gov/ipc/www/usinterimproj/). Descargado el 21 de junio de 2006.

e Congressional Budget Office (1999). “Projections of Expenditures for Long-Term Care Services for the Elderly.” March, p. 4. (http://www.cbo.gov/execsum.cfm?index+1123&from=1&file=exsum.htm). Descargado el 22 de junio de 2006.

f Health Policy Alternatives (2005). “S. 1932, Deficit Reduction Act of 2005. Summary of the Conference Agreement: Medicare, Medicaid and other Health-Related Provisions.” December, p. 17. (https://www.aagponline.org/Uploads/abstracts/HPA%20Confgreement%20Sum%20122305%20FINAL.pdf). Descargado el 22 de junio de 2006.

g America’s Health Insurance Plans (2004). “Long-Term Care Insurance in 2002.” June, p. 32. (http://www.ahipresearch.org/pdfs/18_LTC2002.pdf). Descargado el 22 de junio de 2006.

1 O’Brien, Ellen (2005). “Long-Term Care: Understanding Medicaid’s Role for the Elderly and Disabled.” Kaiser Commission on Medicaid and the Uninsured, November, p. 1.

2 U.S. Census Bureau (2003). “Disability Status: 2000.” March, p. 3. (http://www.census.gov/prod/2003pubs/c2kbr-17.pdf). Descargado el 22 de junio de 2006.

3 O’Brien, Ellen (2005). “Long-Term Care: Understanding Medicaid’s Role for the Elderly and Disabled.” Kaiser Commission on Medicaid and the Uninsured, November, p. 1. (http://www.kff.org/medicaid/upload/Long-Term-Care-Understanding-Medicaid-s-Role-for-the-Elderly-and-Disabled-Report.pdf). Descargado el 22 de junio de 2006.

4 U.S. Census Bureau (2004). “U.S. Interim Projections by Age, Sex, Race and Hispanic Origin.” (http://www.census.gov/ipc/www/usinterimproj/). Descargado el 21 de junio de 2006.

5 U.S. Census Bureau (2004). “U.S. Interim Projections by Age, Sex, Race and Hispanic Origin.” (http://www.census.gov/ipc/www/usinterimproj/). Descargado el 21 de junio de 2006.

6 U.S. Census Bureau (2003). “Disability Status: 2000.” (http://www.census.gov/prod/2003pubs/c2kbr-17.pdf). Descargado el 21 de junio de 2006.

7 O’Brien, Ellen (2005). “Long-Term Care: Understanding Medicaid’s Role for the Elderly and Disabled.” Kaiser Commission on Medicaid and the Uninsured, November, p. 1. (http://www.kff.org/medicaid/upload/Long-Term-Care-Understanding-Medicaid-s-Role-for-the-Elderly-and-Disabled-Report.pdf). Descargado el 22 de junio de 2006.

8 Congressional Budget Office (1999). “Projections of Expenditures for Long-Term Care Services for the Elderly.” March, p. 4. (http://www.cbo.gov/execsum.cfm?index+1123&from=1&file=exsum.htm). Descargado el 22 de junio de 2006.

9 Friedland, Robert (2006). “Long-Term Care: Are Americans Prepared?” Testimony for the Special Committee on Aging, March 9, p. 2-3. (http://aging.senate.gov/public/_files/hr151rf.pdf). Descargado el 22 de junio de 2006.

10 MetLife (2005). “The MetLife Market Survey of Nursing Home and Home Care Costs.” September, p. 4. (http://www.metlife.com/WPSAssets/41453139101127828650V1F2005%20NH%20and%20HC%20Market%20Survey.pdf). Descargado el 21 de junio de 2006.

11 NYS Partnership for Long-Term Care (1998-2006). “Consumer Resources.” http://www.nyspltc.org/consumer/index.html). Descargado el 22 de junio de 2006.

12 American Council of Life Insurers (2005). “Long Term Care Insurance or Medicaid: Who Will Pay for Boomers’ Long-Term Care?” (http://www.acli.com/NR/rdonlyres/eh5keqrquyekuwmq2zaoui3rcq5lpbvgspj6fd
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13 Kaiser Commission on Medicaid and the Uninsured (2006). “Private Long-Term Care Insurance: A Viable Option for Low and Middle-Income Seniors?” February. (http://www.kff.org/uninsured/upload/7459.pdf). Descargado el 22 de junio de 2006.

14 Elderweb (2006). “Average Length of Nursing Home Stay by Sex and Age at Admission.” March. (http://www.elderweb.com/home/node/2771). Descargado el 22 de junio de 2006.

15 Holtz-Eakin, Douglas (2005). “The Cost and Financing of Long-Term Care Services.” Statement for the Subcommitttee on Health, Committee on Energy and Commerce, U.S. House of Representatives. Congressional Budget Office, April 27, p. 5. (http://www.cbo.gov/ftpdocs/63xx/doc6316/04-27-LongTermCare_testimony.pdf). Descargado el 22 de junio de 2006.

16 Kaiser Commission on Medicaid and the Uninsured (2006). “Private Long-Term Care Insurance: A Viable Option for Low and Middle-Income Seniors?” February, p. 2. (http://www.kff.org/uninsured/upload/7459.pdf). Descargado el 22 de junio de 2006

17 Holtz-Eakin, Douglas (2005). “The Cost and Financing of Long-Term Care Services.” Statement for the Subcommitttee on Health, Committee on Energy and Commerce, U.S. House of Representatives. Congressional Budget Office, April 27, p. 5. (http://www.cbo.gov/ftpdocs/63xx/doc6316/04-27-LongTermCare_testimony.pdf). Descargado el 22 de junio de 2006.

18 Centers for Medicare and Medicaid Services (2006)."Medicare Premiums and Deductibles for 2007." (www.cms.hhs.gov/apps/media/press/release.asp?Counter =1958)

19 Kaiser Family Foundation (2003). State Health Facts – Total Number of Certified Nursing Facilities and Distribution of Nursing Facility Beds by Certified Category. (http://statehealthfacts.org/). Descargado el 30 de junio de 2006.

20 Holtz-Eakin, Douglas (2005). “The Cost and Financing of Long-Term Care Services.” Statement for the Subcommitttee on Health, Committee on Energy and Commerce, U.S. House of Representatives. Congressional Budget Office, April 27, p. 5. (http://www.cbo.gov/ftpdocs/63xx/doc6316/04-27-LongTermCare_testimony.pdf). Descargado el 22 de junio de 2006.

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22 Friedland, Robert (2006). “Long-Term Care: Are Americans Prepared?” Testimony for the Special Committee on Aging, March 9, p. 15. (http://aging.senate.gov/public/_files/hr151rf.pdf). Descargado el 22 de junio de 2006.

23 Family Caregiver Alliance (2006). “Caregiver Assessment: Principles, Guidelines and Strategies for Change.” April, p. 8-9. (http://www.caregiver.org/caregiver/jsp/content_node.jsp?nodeid=1630). Descargado el 30 de junio de 2006.

24 U.S Senator Barbara Mikulski (2004). “Mikulski Pays Tribute to Caregivers, Urges Congress to Pass Alzheimer’s Bill that Would Provide Relief to Families.” Press release. October 5. (http://mikulski.senate.gov/record.cfm?id=227137). Descargado el 22 de junio de 2006.

25 Holtz-Eakin, Douglas (2005). “The Cost and Financing of Long-Term Care Services.” Statement for the Subcommitttee on Health, Committee on Energy and Commerce, U.S. House of Representatives. Congressional Budget Office, April 27, p. 5-6. (http://www.cbo.gov/ftpdocs/63xx/doc6316/04-27-LongTermCare_testimony.pdf). Descargado el 22 de junio de 2006.

26 O’Brien, Ellen (2005). “Long-Term Care: Understanding Medicaid’s Role for the Elderly and Disabled.” Kaiser Commission on Medicaid and the Uninsured, November, p. ii. (http://www.kff.org/medicaid/upload/Long-Term-Care-Understanding-Medicaid-s-Role-for-the-Elderly-and-Disabled-Report.pdf). Descargado el 22 de junio de 2006.

27 Mollica, Robert (2005). “Fact Sheet: Community Living Exchange. Medically Needy Individuals.” National Academy for State Health Policy, October. (http://www.nashp.org/Files/MedicaidEligibilityMedicallyNeedyWeb.pdf). Descargado el 22 de junio de 2006.

28 AARP Public Policy Institute (2004). “Private Long-Term Care Insurance: The Medicaid Interaction.” Issue Brief #68. May, p. 3. (http://assets.aarp.org/rgcenter/health/ib68_ltc.pdf). Descargado el 22 de junio de 2006.

29 Centers for Medicare and Medicaid Services. “Spousal Impoverishment.” (www.cms.hhs.gov/MedicaidEligibility/09_SpousalImpoverishment.asp) Descargado el 3 de julio de 2006.

30 Wall Street Journal editorial, “Medicaid for Millionaires (February 24, 2005, p. A14). (http://www.npr.org/templates/story/story.php?storyId=5081528). Descargado el 22 de junio de 2006.

31 Health Policy Alternatives (2005). “S. 1932, Deficit Reduction Act of 2005. Summary of the Conference Agreement: Medicare, Medicaid and other Health-Related Provisions.” December, p. 14. (https://www.aagponline.org/Uploads/abstracts/HPA%20Confgreement%20Sum%20122305%20FINAL.pdf). Descargado el 22 de junio de 2006.

32 O’Brien, Ellen (2005). “Long-Term Care: Understanding Medicaid’s Role for the Elderly and Disabled.” Kaiser Commission on Medicaid and the Uninsured, November, p. ii. (http://www.kff.org/medicaid/upload/Long-Term-Care-Understanding-Medicaid-s-Role-for-the-Elderly-and-Disabled-Report.pdf). Descargado el 22 de junio de 2006.

33 Kaiser Commission on Medicaid and the Uninsured, “Charting a Course for Medicaid: Future Directions in Long-Term Care Coverage” (2006). Background briefing charts, Long-Term Care Roundtable.

34 Dept. of Health and Human Services (2003). Medicare Prescription Drug, Improvement, and Modernization Act. Sec. 702. “Demonstration Project to Clarify the Definition of Homebound.” (http://aspe.hhs.gov/MITS/text/titleVII/702.html). Descargado el 22 de junio de 2006.

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39 LTCI America (2005). “ What is Long Term Care Insurance?” (http://www.ltciamerica.com/individualltci.html). Descargado el 18 de junio de 2006.

40 Holtz-Eakin, Douglas (2005). “The Cost and Financing of Long-Term Care Services.” Statement for the Subcommitttee on Health, Committee on Energy and Commerce, U.S. House of Representatives. Congressional Budget Office, April 27, p. 5. (http://www.cbo.gov/ftpdocs/63xx/doc6316/04-27-LongTermCare_testimony.pdf). Descargado el 22 de junio de 2006.

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42 Kaiser Commission on Medicaid and the Uninsured (2006). “Private Long-Term Care Insurance: A Viable Option for Low and Middle-Income Seniors?” February. P. 1. (http://www.kff.org/uninsured/upload/7459.pdf). Descargado el 22 de junio de 2006.

43 Holtz-Eakin, Douglas (2005). “The Cost and Financing of Long-Term Care Services.” Statement for the Subcommitttee on Health, Committee on Energy and Commerce, U.S. House of Representatives. Congressional Budget Office, April 27, p. 5-6. (http://www.cbo.gov/ftpdocs/63xx/doc6316/04-27-LongTermCare_testimony.pdf). Descargado el 22 de junio de 2006.

44 AARP Public Policy Institute (2004). “Private Long-Term Care Insurance: The Medicaid Interaction.” Issue Brief #68. May, p. 7. (http://assets.aarp.org/rgcenter/health/ib68_ltc.pdf). Descargado el 22 de junio de 2006.

45 Friedland, Robert (2006). “Long-Term Care: Are Americans Prepared?” Testimony for the Special Committee on Aging, March 9, p. 11. (http://aging.senate.gov/public/_files/hr151rf.pdf). Descargado el 22 de junio de 2006.

46 Kaiser Commission on Medicaid and the Uninsured (2006). “Private Long-Term Care Insurance: A Viable Option for Low and Middle-Income Seniors?” February. (http://www.kff.org/uninsured/upload/7459.pdf). Descargado el 22 de junio de 2006.

47 Friedland, Robert B. (2005). “Financing Long-Term Care in New Jersey and Across the Nation.” Georgetown U. Center on an Aging Society, May, p. 11. (http://www.forumsinstitute.org/publs/nj/may_05.pdf). Descargado el 22 de junio de 2006.

48 Georgetown University Health Policy Institute (2003). “Tax Code Treatment of Long-Term Care and Long-Term Care Insurance.” May. (http://ltc.georgetown.edu/pdfs/taxcode.pdf). Descargado el 22 de junio de 2006.

49 FamilyCare America “Continuing Care Retirement Communities,” (http://www.familycareamerica.com). Descargado el 30 de junio de 2006.

50 Centers for Medicare and Medicaid Services (2005). “Types of Long-Term Care.” March. (http://www.medicare.gov/LongTermCare/Static/CommunityServices.asp?dest=NAV%7CTypes%7CTypes%7CCommunityServices). Descargado el 22 de junio de 2006.

51 Korn, Donald Jay (2006). “Assisted Living Can Be Viable Choice.” Investor’s Business Daily. May 12. (http://www.investors.com/editorial/IBDArticles.asp?artsec=19&issue=20060512). Descargado el 22 de junio de 2006.

52 Wright, Bernadette (2004). “Assisted Living in the United States.” AARP Public Policy Institute. October. (www.aarp.org/research/housing-mobility/assistedliving/assisted_living_in_the_united_states.html)

53 Livingston, Joy A. (2005). “Comparative Costs: Nursing Homes, Home-Based Waiver and Enhanced Residential Care Waiver. An Analysis Presented to Vermont Department of Aging and Independent Living.” Flint Springs Associates, February 14, p. 1.

54 Illinois Department on Aging, “Report to the General Assembly on the Older Adult Services Act (2006). http://www.state.il.us/aging/1news_pubs/oasa_anreprt2006.pdf Descargado el 1 de agosto de 2006.

55 Aliance for Health Reform (2006). “Cash & Counseling Moves Into the Mainstream.” April, p. 1. (http://www.allhealth.org/recent/issue_briefs/Cash%20and%20Counseling.pdf). Descargado el 15 de junio de 2006.

56 Alliance for Health Reform, “Cash & Counseling Moves Into the Mainstream” (2006). www.allhealth.org

57 Mathematica Policy Research, Inc. “The Effect of Cash and Counseling on Medicaid and Medicare Costs: Findings for Adults in Three States,” (May 2006, p. xvii). http://aspe.hhs.gov/daltcp/reports/3stcostes.htm Descargado el 1 de julio de 2006.

58 National Council on Disability (2005). “The State of 21st Century Long-Term Services and Supports: Financing and Systems for Americans with Disabilities.” December. (http://www.ncd.gov/newsroom/publications/2005/pdf/longterm_services.pdf). Descargado el 22 de junio de 2006.

59 U.S. Government Accountability Office, GAO-05-1021R “Long-Term Care Partnership Program (Sept. 2005). http://www.gao.gov/new.items/d051021r.pdf Descargado el 21 de junio de 2006.

60 Centers for Medicare and Medicaid Services (2006). “Qualified Long-Term care Partnerships Under the Deficit Reduction Act of 2005” (July). http://www.nsclc.org/news/06/07/dra/LTCEnclosure%20.pdf Descargado el 30 de julio de 2006.

 
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Notas

GASTOS DE ASISTENCIA A LARGO PLAZO POR LOS ANCIANOS, SEGÚN ESTABLECIMIENTO Y ENTIDAD PAGADORA, 2004

ALGUNAS CARACTERÍSTICAS DE LOS CUIDADORES INFORMALES, 2003

BENEFICIARIOS MUY SATISFECHOS CON EL TIPO DE ASISTENCIA

La Ley de reducción del déficit y la asistencia a largo plazo

 

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